Escribir un libro

La verdad es que una vez he terminado el libro, miro hacia atrás y reflexiono sobre cuales han sido las razones que me empujaron a escribir un libro, más ahora cuando el libro técnico comienza a perder peso como elemento de difusión del conocimiento frente a entornos 2.0, más dinámicos y participativos. La principal razón la tengo que achacar a mi pasión por los libros, soy un lector al que le encantan las bibliotecas y las librerías, me gusta la ceremonia de elegir un libro en una estantería, de ojearlos, abrirlos, leer las introducciones, etc. Por tanto, siempre he tenido en mente escribir un libro y tengo que reconocer que he aprendido mucho sobre el propio proceso de elaboración del libro y animo a todo el mundo a que se embarque en un proyecto de este tipo. No todos tenemos la capacidad de escribir como Cervantes, Tolkien o Ken Follet, eso es verdad, pero todo el mundo no es como Xavi o Messi y por esa razón la gente no deja de jugar al fútbol.

Siempre he tenido un enorme respeto a la escritura y lo sigo teniendo, como la mayoría de la gente, pero este respeto no puede convertirse en complejo de inferioridad. Escribir un libro no es una tarea fácil, aunque sí tremendamente apasionante, es un proceso complicado que requiere de una tremenda fuerza de voluntad y paciencia.  El prefacio del libro comienza con una cita del famoso alpinista británico George H.L. Mallory que  en mi caso particular explica perfectamente porqué debemos afrontar un proyecto como la escritura de un libro técnico.

¿Hemos vencido a un enemigo? A ninguno, excepto a nosotros mismos.
¿Hemos ganado un reino? No, y no obstante sí.
Hemos logrado una satisfacción completa, hemos materializado un objetivo.
Luchar y comprender, nunca el uno sin el otro, ésta es la ley.

George Herbert Leigh Mallory, 1886-1924

Cada libro es distinto, como distintos son los procesos que cada autor emplea para la elaboración de los contenidos, en mi caso particular, ha sido un proceso que ha ido evolucionando junto con el propio libro y del que he obtenido una experiencia concreta, que quiero compartir con todos aquellos que se inician en un proyecto como éste.

Este post no va sobre Cómo escribir un libro, sino que son un compendio de ideas y experiencias sobre mi propio proceso, por tanto, tienes que tomarlos como lo que son, ideas y consejos.

El propósito

No importa cual sea el objetivo que deseas alcanzar, lo realmente importante, como podemos leer en la cita de Mallory es “…luchar y comprender, nunca el uno sin el otro, ésta es la ley” es decir, lo importante es establecer un objetivo concreto y desarrollar todo el conocimiento posible para alcanzar dicho objetivo.

La  idea

Todo comienza con una idea, no importa que sea grande o pequeña, brillante o mediocre, lo importante de la idea es que tu estés absolutamente convencido de que es lo suficientemente interesante para que alguien quiera leer tu libro. En mi caso, la idea surgió de una entrada que colgué en mi blog sobre Capacity Planning IT y los comentarios y preguntas que recibí en las semanas posteriores  ¿Por qué no escribir un libro donde explicar de forma sencilla cómo hacer una plan de capacidad? y el libro comenzó a tomar forma.

¿Cómo empezar?

El primer paso es diseñar un esquema que debe ser al columna vertebral del libro y desde el cual se irán desarrollando los distintos capítulos y anexos. Es crucial que tengamos una idea clara sobre este esquema inicial, ya que una vez que comencemos a desarrollar la materia de los distintos capítulo, pasaremos por distintas fases que nos empujarán a profundizar en ciertos temas y desarrollando de manera muy superficial otros. El esquema nos permite mantener cierta armonía en la estructura del libro.

El procesador de texto

Existen muchos procesadores de texto en el mercado, unos con más características que otros, pero todos con funcionalidades similares, mi consejo es que utilices el que te resulte más cómo y con el que tienes más experiencia. La única condición es que puedas formatear las páginas con unas medidas concretas, que dependerán de donde publiques tu obra.

Las imágenes

Parece una trivialidad que en este punto tan temprano del desarrollo del libro tengamos que decidir cómo vamos a realizar las imágenes y esquemas. Por mi propia experiencia, es bastante costoso tener que reprocesar todas o parte de las imágenes y esquemas  una vez has elaborado un buen número de ellas. Mi consejo es que debemos emplear algo de tiempo para decidir la forma en la que elaboraremos las imágenes, las plantillas que utilizaremos, el tipo de letra, etc.

El ritmo

Cuando comenzamos un proyecto como es escribir un libro, debes ser consciente que, tanto por tus circunstancias personales, como por la dedicación que requiera ciertas partes del libro, la producción del contenido tendrá un ritmo totalmente irregular. A veces serás capaz de escribir 10 páginas en un días y otras veces, verás como pasa una semana en la que no has escrito una sola línea. Es crucial entender que el libro requiere su propio ritmo y en el caso de libros técnicos, este ritmo no dependerá del don de la escritura que tenga el autor, sino de la complejidad de los temas sobre los que estés escribiendo en un momento determinado.

No desesperes si ves que no vas todo lo rápido que te gustaría.

Mis propias fases

Como he comentado antes, cada libro es distinto y aquí estoy exponiendo mis propias experiencias, que no tienen que ser las mismas que tenga cualquier persona que escriba. En mi caso en particular pase por distintas  fases, en las que aprendí realmente qué significa escribir un libro.

Fase I: Voy a escribir un libro

Has tenido la idea y estás convencido que puedes desarrollar algo lo suficientemente interesante como para que esté expuesto en las librerías. Al principio todo es positivo y empleas mucho de tu tiempo en fantasear sobre temas que con el tiempo no tendrán ninguna importancia. Avanzas relativamente rápido ya que como tienes tantas cosas que hacer, cuando algo te bloquea sencillamente pasas a otro tema, lo que desemboca en una velocidad vertiginosa de producción y caes en la falsa sensación de que escribir un libro es algo sencillo y rápido. En esta fase los periodos de bloqueo no existen y vas aumentando el número de páginas de forma considerable, lo que aumente tu autoestima como escritor novel, porque lo que quieres es escribir un libro de 1000 páginas.

Fase II: Desarrollas en profundidad

Una vez que el libro está planteado, tienes el documento más o menos formateado y has desarrollado algunas ideas principales, comienzas  a profundizar en el desarrollo concreto de partes de los capítulos centrales. En este momento se produce un frenazo en la producción de contenidos, ahora el ritmo es más lento, porque necesitas desarrollar ideas propias, contrastar información, leer documentación, desarrollar los esquemas, etc.

En esta fase es importante que anotes cualquier idea que tengas, por muy absurda que te pueda parecer, ya que en un futuro este banco de ideas te pueden servir para ampliar el contenido con ejemplos o enfoques concretos sobre algún tema determinado. Recuerda que estás escribiendo un borrador, ahora es el momento de dar contenido al libro, el formato es un trabajo que tendremos que hacer más adelante.

Fase III: Esto es una ratonera

Como he comentado, lo interesante de un libro técnico es que puedes desarrollar varios capítulos en paralelo, lo que te permite evitar los famosos bloqueos de la escritura, ya que cuando algo comienza a resultar relativamente pesado, puedes continuar  desarrollando ejemplos o contenido en otros capítulos. El problema de esta fase es que llega un momento en el que comienzan a disminuir el número de opciones entre las que elegir trabajar en los momentos de bloqueo, ya que el desarrollo de los capítulos está lo suficientemente avanzado para que no necesites desarrollar más.

El libro comienza a parecerse a una ratonera, en el que te mueves por distintos puntos en los que no te apetece trabajar. Yo empleaba una marca para identificar aquellos puntos del texto en los que estaba trabajando, en esta fase se dieron situaciones tan ridículas en las que buscaba las distintas marcas, pasando de una a otra de forma repetitiva, porque no me encontraba concentrado para desarrollar ninguna.

Y al menos en mi caso, hubo un punto en el tiempo al que yo llamaba el punto de no retorno, en el que el trabajo invertido y el contenido desarrollado es lo suficientemente grande para que no te plantees abandonar. Si consigues llegar a este punto, habrás dado un salto enorme para terminar el libro.

¿Cual es el punto de no retorno? Pues cada proyecto tiene el suyo, en mi caso fue llegar a las 300 páginas, con el libro totalmente planteado.

Fase IV: El final del túnel

Por fin ves la luz al final del túnel. Es un momento emocionante en que el libro está casi casi terminado, todo ha quedado más o menos como lo pensaste. Tienes sentimientos encontrados, por una parte alegría por ver el final del proceso, por otra parte tristeza por ser consciente que se acerca el final de esos momentos  en los que has peleado para sacar trabajo adelante y la satisfacción de conseguir victorias en pequeñas batallas.

Es una fase fantástica, tienes la sensación de que después de tanto esfuerzo ha merecido la pena, aunque quedan cosas, como pequeños retoques, repasar esquemas, índices, escribir los agradecimientos, decidir el tema de la portada.

Pero esto no es el final del libro, ya lo hemos escrito, ahora queda publicarlo, pero eso es tema de otro post.

Cosas que he aprendido

  • No es un proceso trivial.
  • Aumenta tu capacidad para expresar tus propias ideas, ya que tienes el reto de que los lectores lo entiendan.
  • No tienes que escribir para demostrar lo experto que eres en un tema, tu objetivo es transmitir parte de tu conocimiento y experiencia, ese es tu verdadero objetivo. Escribe de manera pedagógica.
  • Los diagramas y esquemas son importantes para facilitar la comprensión del texto.
  • Lo importante es avanzar en el desarrollo del libro, aunque eso suponga tener que recortar contenido. el CTRL+X es una muy buena opción para eliminar contenido que no aporte valor.
  • El lenguaje con el que escribes debe ser sencillo, que permita transmitir las ideas de manera fluida. Es un libro técnico, el lector espera recibir IDEAS.
  • Es muy divertido.
  • Veo los libros de otra forma, entiendo el enorme esfuerzo que hay detrás de cualquier publicación y las horas de trabajo que habrá dedicado el autor, por lo que tengo un enorme respecto a cualquier libro, aunque no me haya gustado, porque ahora entiendo que el autor ha puesto de su parte para que yo lo encuentre atractivo el tema.
  • Sientes una enorme satisfacción ver el libro terminado.
  • Te lleva al limite de tu propia autoestima cuando piensas que es algo demasiado grande para ti, pero he aprendido que aunque abandones habrás establecidos nuevos límites que superar.
  • No todo el mundo estará de acuerdo en la calidad del libro, pero esto también es importante, la crítica constructiva es la que te empuja a seguir mejorando y la crítica destructiva solo tiene ese fin, por lo que no debes tenerla en cuenta.
  • Necesitas apoyarte en un pequeño grupo de personas, con las que compartir puntos de vista e ideas y que sobre todo te ayuden y empujen en aquellos momentos en los que flaquea tu confianza en que podrás terminar el libro.
  • No te vas a hacer rico vendiendo libros técnicos.

En resumen, escribir un libro técnico no es una tarea sencilla, pero es un reto emocionante, que con un poco de disciplina y tesón puede hacerse realidad. En el próximo post contaré cómo ha sido mi experiencia con la autopublicación.